Doña Mary recuerda que hace 42 años inició con su negocio |
Locatarios recuerdan como hace 40 años estaba en su “apogeo”; hoy parece un museo
Por: Alejandro Echartea
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Entrevistado la mañana de éste lunes a las 10:05 horas, don Edmundo indicó que la carestía ha sido un problema de siempre por lo que no le sorprende que mes con mes los precios sigan incrementándose, “todo sigue igual, no ha cambiado nada todo sigue igual, conforme se compra y se vende sigue igual”.
La tradición va cambiando
Apuntó que los productos de la canasta básica han ido aumentando de manera gradual a medida que sube la población de la ciudad, “estamos viviendo tiempos nuevos en la manera de que ahora somos más población pues tiene que ser más caro todo, entre menos gente se compra más caro”.
Destacó que no considera que la clientela se pierda sino que más bien ésta cambia de lugar, “Victoria es ahora una ciudad grande en donde la gente concurre a otros centros de servicio a comprar sus productos”.
Estimó que al existir más opciones en la localidad para surtir su despensa es que la gente compara precios de las muchas opciones que ahora hay y que por eso deja de asistir a lugares tan tradicionales como el Mercado Argüelles, “y donde le conviene ahí compra”.
“La tradición va cambiando a manera de que la ciudad va creciendo, cuando se tiene un solo lugar donde estaba adquiriendo lo necesario pues ahí concurre siempre pero de otra manera tiene que acudir a los diferentes lugares que le quedan más cerca de su domicilio”, finalizó el veterano comerciante local.
Hace 40 años el mercado estaba en su apogeo
Por su parte la señora María de Jesús Delgadillo Santana propietaria del ya tradicional restaurante ‘Doña Mary’ recuerda que hace 40 años cuando inició con su negocio el panorama era completamente diferente, “eran muy buenos tiempos aquellos porque era el apogeo del mercado, aquí descargaban los camiones de verduras y había mucho movimiento, no teníamos la competencia como ahora en todas las esquinas”.
muy necesitados de que nos ayuden”, en éste sentido resaltó que la principal ayuda que piden es a la ciudadanía que no los conoce para que los visiten y prueben lo que ahí se cocina para que hagan la diferencia y si les gusta la comida regresen a comer allí, “para los compañeros también de abajo que vengan y ayuden a todos porque estamos en la misma situación”.
Parafraseando un dicho doña Mary comenta que la cultura de una ciudad se refleja en su mercado, “pero aquí ya nos olvidaron a nosotros, las autoridades ya se olvidaron de nosotros, antes venían a pedir nuestro voto y ya nada más quedan en su lugar el mercado quedaba olvidado… como siempre”.
Ya parece un museo por lo viejo y lo deteriorado
Por su parte la señora Magdalena Mendoza -hija de doña Mary y quién tiene varios años trabajando en éste negocio- menciona que hace alrededor de 20 años los ambulantes empezaron a invadir los espacios alrededor del mercado afectando a los comerciantes establecidos en el veterano inmueble.
“La clientela piensa que al detenerse en un carretón o en un espacio libre va a ser más económico, cosa que no es así porque no va a comer bien ni va a pagar menos”, apunta que en éste sentido las autoridades perdieron el control de los puestos de comida informal.
Criticó que reportaje tras reportaje que se hace en los medios de comunicación sobre el Mercado Argüelles se le trata de buscar siempre el aspecto negativo, “siempre están señalando que el mercado es un basurero, que el mercado es una bomba de tiempo y tal vez lo sea pero por el olvido oficial”.
El restaurante aun funciona en la parte alta del Mercado Argüelles |
Los licuados, también con tradición en el lugar |
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Locatarios aseguran que el ambulantaje empezó a afectarlos |
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