Agustín de la Rosa lleva 32 años al volante y la amabilidad no se le acaba
Por: Alejandro Echartea
De |
“Pero pues ya estoy por partir…” responde al abordar su unidad mientras una brillante idea cruza por mi mente: “pues entonces lo acompaño, claro, siempre y cuando no le crea algún inconveniente”, despreocupado y con una sonrisa responde: “no ninguno usted dirá…”, así comenzamos el viaje junto con un puñado de pasajeros a bordo de la unidad 184.
Fue en el año de 1980 –u 81, no supo decir con exactitud- cuando don Agustín se inició como chofer del transporte urbano; en los más de 30 años de trayectoria ha trabajado en las rutas Libertad-Central, Col. México-Central, Blanco 10x16 y otras que por falta de espacio omitiremos.
“Nosotros somos trabajadores y a lo que como cada quién dice ‘tenemos que sacrificarnos’ claro que lo mío está en el volante”, explica que para él lo más importante es el pasajero ya que gracias a él tiene trabajo pero recordó que muchas veces éste no es recíproco al trato amable que siempre trata de ofrecerle.
“Así como le dan un curso de manejo a los trabajadores también deberían de invitarlos a ellos mismos a un curso más que nada para la cultura” dijo señalando hacia el interior de la unidad mientras hace un alto para que nuevos pasajeros suban, “¿ya vio como tienen de rayado allá atrás? Esas reparaciones a nosotros nos cuestan pero eso no lo quieren entender”, afirma sin dejar de sonreír al que escribe.
Destacó que los pasajeros muchas veces los acusan por no detenerse donde les hacen la parada sin importar que muchas veces estas las hacen en lugares prohibidos o por ir a alta velocidad sin saber que por cada minuto que llegan tarde a checar tarjeta les cobran 30 pesos, “la vez pasada por llegar con 3 minutos de retraso me cobraron 90 pesos y si gano 300 pesos al día eso ya nada más me deja una ganancia de 210 y pues así no sale, necesitamos tener unas áreas de parada especifica para que así se quite uno de chofer al usuario”, reitera.
una con 6 minutos de diferencia, “es una hora dieciocho hasta la terminal del punto de salida al punto de llegada”.
El último micro sale de la terminal a las 9:30 y regresa a las 10:45 de la noche, en éste punto y al circular por la calle Asentamientos Humanos un automovilista casi choca con nuestra unidad al distraerse por ir hablando por el celular pero gracias a la pericia de don Agustín logramos esquivar el impacto, “esos son los detalles de que para algo sirven los cursos, para manejar a la defensiva, si puede uno evitar el golpe hay que evitarlo porque de ahí son muchas pérdidas”.
Aprovechando el suceso le pregunto si últimamente ha chocado indicando que no pero recordando que hace muchos años sí se vio envuelto en un percance vial, “nosotros salimos a trabajar a ‘ganarnos el pan de cada día’ no para salir a perjudicar a la gente”.
“El volante es muy bonito porque desde que ya se acostumbra uno a la rutina diaria de trabajo y cuando uno descansa unos días hasta se extraña a su clientela, es muy bonito, la gente es muy linda aunque uno la lleva de perder siempre en todos los aspectos pero… ¡n’ombre! como quiera tiene sus recompensas”, reflexiona al pedirle una anécdota de su vida laboral.
¿Cuál cree que sea la mejor ruta de Ciudad Victoria? “fíjese que esa es una pregunta difícil y es que como uno no anda mucho en otras rutas no sabría decirle pero yo creo que todas son buenas… aunque sí… uno le tiene amor a la camiseta y es difícil decir que la suya no es la mejor”, dice con una sonrisa pícara al final de la entrevista, justo cuando llegamos a la parada oficial en Soriana Tamatán.
¿Y qué opinan los usuarios de la Ruta-7?
Feliciano Palacios:
“Fatal por la música que ponen y lo majaderos que son si uno pide que le bajen. Además a veces la letra de la música es obscena”.
Minerva Salas:
“El precio es muy caro. En otras ciudades es como de 10 pesos pero al menos son unidades nuevas y con buenos asientos”.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario