Fue un American Idol más suave sin el mordaz Simon Cowell y con la llegada de Jennifer López como jueza, quien pareció sufrir al rechazar a un concursante durante el famoso programa de televisión.
La popular combinación de concurso de canto con un reality experimenta varios cambios para su décima temporada en Fox.
Cowell, el villano favorito del grupo de jueces, ya no estuvo presente. Lo mismo ocurrió con Kara DioGuardi y Ellen DeGeneres, quienes fueron reemplazadas por López y el cantante de Aerosmith, Steven Tyler. El juez Randy Jackson permaneció en su puesto.
El primer programa de dos horas de la temporada destacó lo positivo, lo que indica que lo productores están marcando un tono distinto.
En audiciones anteriores, los espectadores vieron cantantes con todo tipo de talentos y las fuertes críticas que Cowell les hacía. Sin embargo el miércoles, los tres primeros concursantes del espectáculo recibieron el visto bueno de los jueces.
Las audiciones en Nueva Jersey terminaron además con dos emocionales relatos: la hija de una sobreviviente de cáncer de Staten Island y un adolescente del barrio del Bronx que luchó por lograr su sueño a pesar de vivir con su familia en un refugio para indigentes. Con tan sólo 16 años cada uno, ambos fueron del agrado de los jueces.
López se levantó para abrazar a un concursante que lloró después de conocerla.

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