Por Goyita Santos
Iniciamos esta columna semanal con el ánimo de ofrecer a nuestros lectores un retrato urbano de nuestra ciudad, visto por supuesto desde nuestros ojos. Habrá columnas en las que estaremos de acuerdo con la foto que vemos, en otras no, pero de eso se trata, de que veamos todo lo que nos ofrece nuestra ciudad y a veces ni vemos.
Muchas gracias al Periódico Ultimas Noticias por permitirme este espacio en el que espero encuentren información que les dé momentos de esparcimiento, de nostalgia tal vez, porque los retratos también producen recuerdos, pero en cada columna nuestra intención será mostrar lugares, personas, historias, comentar sucesos, en fin, todo lo que esta ante nuestros ojos, pero a veces nos acostumbramos tanto verlo que no apreciamos ya su belleza o simplemente lo desconocemos.
Para iniciar, escogí algo en lo que tengo mucha confianza que, estarán de acuerdo conmigo, una de las cosas, que si no la más hermosa de Victoria es su Sierra. He escuchado a personas mayores decir, “Si esa sierra hablara” en un contexto que es sin duda lo que siempre ha dado inspiración a mas de un victorense y es testigo de momentos bonitos.
Cuando llueve, muchos decimos que la sierra cambia de falda, porque con el cambio de color en los arboles al recibir el agua, vemos una sierra mucho mas hermosa, como con un vestido nuevo.
Desde donde estemos en ciudad Victoria podemos observar la sierra, sólo hay que tomarnos el tiempo de levantar los ojos; definitivamente hay lugares que nos ofrecen una vista mucho mas hermosa, eso depende ya del gusto de cada quien, algunos disfrutan ver la ciudad a sus faldas y otros tenerla más cerca, pero de lo que no tenemos duda es que definitivamente la sierra le da a nuestro retrato diario majestuosidad, si es en la mañana muy temprano y oportunidad para la reflexión si la observamos al atardecer. Sé que hay lectores que evocarán también la sierra con luna llena…
Los dejo con los recuerdos, en los cuales la sierra ha sido su compañera y que afortunadamente podemos disfrutar todos los días con solo levantar nuestra mirada.

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