Los mexicanos ocupan el segundo lugar mundial entre quienes más refrescos consumen en el mundo, lo cual representa una amenaza para la salud. Especialistas advierten que si se toman en exceso, esas bebidas pueden causar sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión, además de osteoporosis, gastritis, insomnio, caries, problemas renales y alteraciones en el sistema nervioso.
La gente de México toma en promedio anual unos 480 refrescos, lo hace a todas horas, lo mismo en reuniones familiares, los fines de semana con los amigos o simplemente para matar la sed. Es de lo más común acompañar los alimentos con una de estas bebidas.
Un 80% de la población los consume y esto da como resultado que México sea la segunda nación con mayor demanda de refrescos, solo detrás de Estados Unidos. Si no hay cambios, nuestro país escalará pronto al primer lugar.
Aguas con la bebida
Especialistas del IMSS no dudan en señalar que el consumo excesivo es malo y que ha incrementado el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas.
Especialistas del IMSS no dudan en señalar que el consumo excesivo es malo y que ha incrementado el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas.
La nutrióloga Guadalupe Elsa Pizano Romo comenta que el hábito, que forma parte de los nuevos estilos de vida de los mexicanos, provoca que las enfermedades crónico-degenerativas ataquen ya a niños y jóvenes.
Los contenidos de las bebidas gaseosas —consumidos en exceso— pueden perjudicar diferentes órganos. Por ejemplo, el azúcar incrementa la posibilidad de padecer sobrepeso y obesidad, además favorece la aparición de caries, incluso en niños que aún no tienen dientes.
El fósforo limita absorción del calcio en los huesos, lo que predispone la aparición de osteoporosis y/o el desarrollo de piedras en los riñones (litiasis renal); el sodio puede desencadenar hipertensión arterial, y la cafeína altera el sistema nervioso, lo cual ocasiona insomnio.
De acuerdo con la Encuesta Ingreso-Gasto del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), las familias mexicanas destinan entre siete y 10% de sus ingresos totales en la compra de estos productos. Además, cada persona consume, en promedio, más de 150 litros de refresco al año, y es en los estados del centro y norte del país donde más se observa este fenómeno.
Daños y más daños
El PREVENIMSS orienta a los mexicanos sobre lo bueno de tener una dieta balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos y reduzca sustancialmente el consumo de productos procesados, como los refrescos, además de recomendar hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día.
El PREVENIMSS orienta a los mexicanos sobre lo bueno de tener una dieta balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos y reduzca sustancialmente el consumo de productos procesados, como los refrescos, además de recomendar hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día.
Además realiza una valoración entre sus derechohabientes a fin de establecer la mejor forma de alimentación y cuidados en general, como la ingesta de frutas, verduras, cereales, pescado, pollo, y así evitar problemas de salud.
De acuerdo con el Seguro Social, si la población no toma conciencia del daño que le provoca beber gaseosas en demasía, en poco tiempo las generaciones futuras crecerán con hábitos de vida y alimentación malas, como los actuales, y sufrirán enfermedades mórbidas a edades más tempranas y complicaciones que dañarán muy pronto su salud.
El IMSS recomienda a la gente sustituir los refrescos por aguas de sabor, preparadas con frutas naturales de la temporada, que resultan más ricas y saludables para acompañar los alimentos, favorecer la digestión y ayudar al bienestar de la familia.

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