Algunas personas rechinan los dientes mientras duermen. A este fenómeno se le denomina bruxismo, un trastorno del sueño que se caracteriza por una actividad rítmica de los músculos maseteros pterigoideus internos y temporales, los cuales provocan una serie de contracciones forzadas de las mandíbulas superior e inferior y una fricción de las superficies de los dientes. Como consecuencia de esta fricción nocturna es común que los que padecen este trastorno sufran dolores de mandíbula, cabeza, cuello y oído, y somnolencia durante el día.
El curso del bruxismo puede ser transitorio o crónico. La incidencia en niños de entre 3 y 7 años es del 2.3% al 12.1%, y va disminuyendo con la edad. La remisión espontánea puede ocurrir en cualquier momento de la vida. Afecta a ambos sexos por igual y la incidencia es mayor en aquellas personas que tienen algún antecedente familiar con este trastorno. La prevalencia más alta se encontró en asiáticos, intermedia en euroamericanos e hispanos, y la prevalencia más baja en afroamericanos.
Suelen darse cuenta los familiares o compañeros de vivienda al despertarse o no poder dormir por el ruido, o el dentista al detectar desgaste del esmalte y la dentina. Si se realizan pruebas médicas nos encontramos, además de con un desgaste anormal de los dientes, con rigidez en los músculos de la masticación.

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