Página Web

Buscar este blog

lunes, 17 de enero de 2011

¿Eres víctima de tus pensamientos?

Esas ideas infundadas sólo te hacen sufrir y te limitan, libérate de ellas haciéndote preguntas y encuentra tu paz interior

Para que puedas abrirte a nuevas posibilidades de crecimiento, paz interior y felicidad hay necesitas descubrir y desmontar las creencias infundadas que te hacen sufrir y te limitan. Descubre cuáles son con cuatro preguntas clave.
"Soy despistado", "necesito a alguien a mi lado para ser feliz", "tengo mala suerte", "tiendo a meter la pata!", "cuando me conoce la gente no me quiere", "soy torpe hablando en público". La variedad y la lista de creencias negativas que pueden hacer sufrir a una persona es interminable, pero todas consiguen lo mismo; que nos sintamos mal y no saboteemos a nosotros mismos.

Antes de entrar en acción, en nuestro cerebro siempre existe algún pensamiento, consciente o no, que nos lleva a adoptar un comportamiento en lugar de otro, y nos impulsa a actuar en una cierta dirección y con una determinada actitud.

Tortura psicológica y emocional
Quien actúa contra los demás o contra si mismo, lo hace porque antes se ha generado en su mente una creencia negativa que le hace sufrir o incluso le tortura psicológica y emocionalmente. ¿Qué ocurriría si esa persona se atreviese a cuestionar dicha idea? ¿Qué pasaría si abriera su mente a una nueva realidad?

Es la pregunta que deja colgando en el aire la experta Brianda Domenecq, escritora y experta en el método de crecimiento personal The Work, creado por la californiana Byron Katie, el cual según explica puede considerarse un "tipo de meditación que invita a pensar en uno mismo para encontrar las auténticas respuestas a los problemas que nos preocupan".

"Nuestros propios pensamientos pueden llegar a dañarnos e incluso destruirnos si le otorgamos a nuestra mente, programada desde la infancia por nuestra familia y el entorno social, el poder de dirigir nuestra vida", señala Domenecq a la revista especializada en crecimiento personal Psicología Práctica.

Ideas que nos dañan
Señala la experta que ella misma durante muchos años también fue víctima de sus propios pensamientos, pero ahora sabe lo que hace en cada instante con su vida.

Lo ha conseguido al poner en práctica el método The Work que ahora imparte en forma de talleres y cursos, y que, según explica, "sirve para encontrar las auténticas respuestas a los problemas que nos preocupan, y para cuestionarnos los pensamientos que nos hacen sufrir, en lugar de dejarnos arrastrar por ellos y seguir viviendo en la inconciencia".

Según Domenecq hay cuatro preguntas claves que pueden cambiarnos la vida y que sirven para cuestionar los pensamientos que nos afligen. Para ello, lo primero es elegir una idea que creemos nos esté perjudicando, por ejemplo: "No soy capaz de hacerlo, ya es tarde para intentarlo, mi vida es un fracaso?".

"Al principio conviene escribir ese pensamiento en un papel, hasta que se tenga suficiente práctica, para evitar que la mente se disperse y se encamine a otros pensamientos. Después hay que centrarse, permanecer en silencio y contestar desde el corazón, desde nuestra verdad más profunda, aun serie de preguntas sumamente reveladoras", explica la experta.

Hazte preguntas
El primer interrogante es "¿Es verdad?". Para responderla, no desde la mente racional sino de un lugar más profundo de nuestro ser, ayuda cerrar los ojos. Hay que responder sí o no, dejando de lado las excusas, explicaciones o justificaciones que quiera dar la mente.

La segunda pregunta es la siguiente: ¿puedo saber que es verdad con absoluta certeza? Permite profundizar más en el asunto. Si por ejemplo, el tema se refiere a otra persona o al futuro, ¿puedo saber realmente lo que piensa, siente o va a hacer esa persona, o puedo saber lo que ocurrirá?

¿Cómo reacciono y que sucede cuando creo ese pensamiento? Para responder a esta pregunta hay que prestar atención a nuestro propio cuerpo: ¿experimentamos angustia, ansiedad o bloqueo?. Sufrir es un aviso de que lo que estamos pensando no es real, en un sentido profundo, para uno mismo. ¿Cómo tratamos a los demás y a nosotros mismos cuando tenemos ese pensamiento? ¿Qué consecuencias tiene en nuestra vida el creernos esa idea?

La cuarta pregunta, explica la experta en The Work consiste en plantearse ¿Quién soy sin ese pensamiento? Hay que cerrar los ojos y sentir que no se tiene ese pensamiento, en la misma situación que imaginaba antes o imaginaba a otra gente. Entonces hay que volver a observar nuestro cuerpo y emociones. ¿Qué ha cambiado? El efecto de este ejercicio puede ser asombroso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario