| La terminal de la Ruta 25, al pie de la sierra |
Unos tiran basura y otros rayan y rompen los asientos: José Luis Martínez
Por: Alejandro Echartea
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Entre la sierra y la ciudad está la colonia ampliación Estudiantil y entre las calles Cerro Azul y Río Corona la terminal de la Ruta 25 -Central-Estudiantil-, en ese sitio José Luis Martínez espera su turno para surcar las calles de Ciudad Victoria a bordo de su microbús.
Mientras el chofer aguarda el que narra esto indaga en las experiencias y anécdotas del trabajador del volante, “la gente se queja de nosotros por el mal trato pero la gente no ve desde su punto de vista su comportamiento como pasaje”, responde.
Haciendo un ejercicio de meditación el trabajador nos cuenta que tiene ya 19 años laborando en la Ruta 25 como chofer y que en todo este tiempo la gente siempre los ha acusado de groseros y mal educados sin detenerse a considerar un momento su conducta como usuarios del transporte público.
Por ejemplo los estudiantes no muestran nunca su credencial al momento de pagar su pasaje, “nos ha tocado batallar mucho con la gente, los de la Dirección de Transporte quieren que uno tenga cultura hacia ellos pero ellos no tienen absolutamente ningún respeto hacia nosotros”, aclara.
Indica que en la Ruta 25 se trabaja con el sistema de boletaje y que hay ocasiones en que el pasajero ignora el boleto o simplemente lo tira apenas lo recibe, “y si se sube el inspector son 100 pesos –los que me cobran- por cada boleto que yo no reparta y eso simplemente es porque el pasaje no lo agarra”.
Otra de las quejas más habituales de los pasajeros es en el sentido del mal aspecto que tienen las unidades del transporte público, “a nosotros nos beneficia la calle porque lo pavimentado nos llega hasta aquí pero en cuestión del pasaje es el pandillerismo el que más nos daña porque rompen los asientos, rayan las unidades o arrancan el polarizado”.
entonces –otra vez- la gente se molesta con uno porque traemos los vehículos en mal estado”.
Recuerda que tan sólo en este día vio el caso de una señora que sube a la unidad comiendo una bolsita de semillas de girasol, “y en lugar de guardar las cáscaras y tirarlas una vez que se bajara no, ahí me deja todo el puño de basura en el piso, se sube otra gente y el micro ya viene lleno de basura”.
Por otro lado señala que la ruta Estudiantil-Central es una ruta corta, según explica, esta hace un recorrido de una hora con diez minutos, “bajamos por el bulevar y regresamos por la calle Bravo”, no obstante reconoce que en otras rutas recorridos tan largos son los principales motivos de los accidentes de tránsito que involucran unidades públicas de pasaje, “eso causa el cansancio de los choferes y por eso se provocan los accidentes, por el cansancio que traemos”.
“Hay una ruta –la del Olivo-, en la que entran a las 4-5 de la mañana y hasta la hora en que terminan y es de dos horas o dos horas y media el recorrido y a diario es un ritmo demasiado agotador de trabajo”.
Por su parte en la Ruta 25 hace 8 recorridos de una hora con diez minutos lo cual suman casi 10 horas diarias tras el volante, “es difícil, es pesado, a veces nada más alcanzas a sacar para cargar el gas y si a caso media renta que es cuando el dueño se molesta pero no es culpa de nosotros, ni modo de subir a fuerza a la gente”.
José Luis Martínez revela que carece de gastos médicos para él y su familia por parte de los patrones “el único es por parte de la cooperativa organizada entre los mismos compañeros del gremio”, finaliza el veterano chofer.
Cabe señalar que la Ruta 24 cuenta con 24 micros los cuales salen con 5 minutos de diferencia lo que le da uno de los tiempos de espera más cortos de la ciudad para sus pasajeros.
La mejor ruta:
“Todas están igual”
José Luis Martínez
El usuario opina:
-“En general las unidades
están en mal estado.
Los choferes, siempre
a las carreras” Yuridia “N”, empleada.
-“El pasaje es caro y yo
uso cuatro micros al
día… se me va la mitad
del salario mínimo”
María del Carmen Herrera,
Ama de Casa
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